domingo, 3 de junio de 2007

Antonin Artaud


Los mostradores del cinc pasan por las cloacas,
la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana
nos revela una mujer desnuda.

En los odres de las sábanas hinchadas
en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican
.

El rostro obtuso de los techos
contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos
la vida es una pitanza profunda
.

Poeta, lo que te preocupa
nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca,
el vientre está bien.

Mira como se llenan los vasos
en los mostradores de la tierra
la vida está vacía,
la cabeza está lejos.

En alguna parte un poeta piensa.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande,
el mundo está atestado.

En cada aposento
el mundo tiembla,
la vida engendra algo
que asciende hacia los techos.

Un mazo de cartas flota en el aire
alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos
y de las pipas de la tarde.

En el ángulo oblicuo de los techos
de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos
de los sueños mal construidos.

Porque aquí se cuestiona la Vida
y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos
de la asamblea áerea.

El Verbo brota del sueño
como una flor o como un vaso

lleno de formas y de humos.

El vaso y el vientre chocan:
la vida es clara
en los cráneos vitrificados
.

El areópago ardiente de los poetas
se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.

La vida pasa por el pensamiento
del poeta melenudo.

Julio Cortázar


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Intrucciones para dar cuerda al reloj.

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos
dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles
despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de
sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume
del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo
anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va
corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo
está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


Juan Gelman


Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.

jueves, 17 de mayo de 2007

Julio Cortázar


La patria
Esta tierra sobre los ojos,este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,esta noche continua, esta distancia.Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,pobre sombra de país, lleno de vientos,de monumentos y espamentos,de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicandode babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,dónde el que come los asados y te tira los huesos.Malandras, cajetillas, señores y cafishos,diputados, tilingas de apellido compuesto,gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,contraflor al resto. Y qué carajo,si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureñaenvuelto en la bandera que nos legó Belgrano,mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate con su verde consuelo, lotería del pobre, y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursospara algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven un carnaval de negros,qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,en los ranchos que paran la mugre de la pampa,en las casas blanqueadas del silencio del norte,en las chapas de zinc donde el frío se frota,en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,tango, coraje, puños, viveza y elegancia.Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeadoen lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algosaldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,ser argentino es estar triste,ser argentino es estar lejos.Y no decir: mañana,porque ya basta con ser flojo ahora.Tapándome la cara(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)me acuerdo de una estrella en pleno campo,me acuerdo de un amanecer de puna,de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencosquemando un horizonte de bañados.Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus callescubiertas de carteles peronistas, te quierosin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,nada más que de lejos y amargado y de noche.


lunes, 2 de abril de 2007

Albert Camus


Yo sentía una naturaleza tal que mis necesidades físicas desplazaban a menudo mis sentimientos. Cuanto más reflexionaba, más cosas desconocidas y olvidadas sacaba de mi memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia.

Stephen Crane


En el desierto vi una criatura, desnudo, bestial, quien, agazapado sobre el suelo, sostenía su corazón en las manos, y comía de él. Dije: -¿Está bueno, amigo?- -Está amargo-amargo, - contestó; -pero me gusta porque es amargo y porque es mi corazón.

Joseph Conrad



" La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran... No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad -como la de uno mismo-, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno -tan alejado de la noche de los primeros tiempos- podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear. "

domingo, 25 de marzo de 2007

Gertrude Stein


Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco. Todas las posiciones tienen vaporizadores y todas las cortinas tienen edredones y todo lo amarillo tiene discriminación y todo el círculo tiene circunferencia. Esto hace la arena.

sábado, 24 de marzo de 2007

Jorge Luis Borges


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. De que me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que uso, el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor d e mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra n o ha traído la paz. Es, ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

lunes, 19 de marzo de 2007

Federico Garcia Lorca




Oscar Wilde

Julio Cortázar


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

MATIC


PERO EL AMOR, ESA PALABRA...

viernes, 16 de marzo de 2007

Alejandra Pizarnik


mis manos crecían con música
detrás de las flores

pero ahora
por qué te busco noche,
por qué duermo con tus muertos
.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.

Alguna vez volveremos a ser.
.
y su perfume
a pájaro acariciado.
.
Como el viento sin alas encerrado en mis ojos
es la llamada de la muerte.
Dónde el ángel,
dónde su palabra.
.
He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra .

jueves, 15 de marzo de 2007

Julio Cortázar


Del gesto que consiste en ponerse el dedo índice en la sien y moverlo como quien atornilla y destornilla

“La diferencia entre un loco y un piantado está en que el loco tiende a creerse cuerdo mientras que el piantado, sin reflexionar sistemáticamente en la cosa, siente que los cuerdos son demasiado almácigo simétrico y reloj suizo, el dos después del uno y antes del tres, con lo cual sin abrir juicio, porque un piantado no es nunca un bien pensante o una buena conciencia o un juez de turno, ese sujeto continúa su camino por abajo de la vereda y más bien a contrapelo, y así sucede que mientras todo el mundo frena el auto cuando ve la luz roja, él aprieta el acelerador y Dios te libre.
Para entender a un loco conviene ser psiquiatra, aunque nunca alcanza; para entender a un piantado basta con el sentido del humor. Todo piantado es cronopio, es decir que el humor reemplaza gran parte de esas facultades mentales que hacen el orgullo de un prof o un doc, cuya sola salida en caso de que les fallen es la locura, mientras que ser piantado no es ninguna salida sino una llegada...”

ALMAFUERTE


NO TE DES POR VENCIDO, NI AÚN VENCIDO.
NO TE SIENTAS ESCLAVO, NI AÚN ESCLAVO,
TRÉMULO DE PAVOR, PIÉNSATE BRAVO
Y ACOMETE FEROZ, YA MAL HERIDO.

TEN EL TESÓN DEL CLAVO ENMOHECIDO
QUE YA VIEJO Y RUIN VUELVE A SER CLAVO,
Y NO LA COBARDE ESTUPIDEZ DEL PAVO
QUE AMAINA SU PLUMAJE AL PRIMER RUIDO.

PROCEDE COMO DIOS QUE NUNCA LLORA,
O COMO LUCIFER QUE NUNCA REZA,
O COMO EL ROBLEDAL, CUYA GRANDEZA
NECESITA DEL AGUA Y NO LA IMPLORA.

¡QUE MUERDA Y VOCIFERE VENGADORA,
YA RODANDO EN EL POLVO, TU CABEZA!

Julio Cortázar

Conde de Lautréamont


ces yeux ne t'appartiennent pas: par où les as-tu pris ?

martes, 6 de marzo de 2007

Jorge Luis Borges



A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron


A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

jueves, 1 de marzo de 2007

F.D.


Entonces vino el momento de los huidizos escalones, que uno se apuraba en subir, sólo para comprobar que no conducían a ninguna parte, ya que estaban sujetos a un mecanismo giratorio. Otros incidentes desagradables fueron: el muro que caía sobre las cabezas, el pasillo del laberinto (cuya anchura era para los hombros de un hombre normal, pero su altura apenas para un enano que caminara erguido); las ráfagas de aire helado que pasaban por entre las piernas, el cuarto del terremoto, y otras tanta cosas agradables muy propias de esta morada.