domingo, 17 de junio de 2007

James Joyce


Ella llora sobre Rahoon


Dulce cae la lluvia sobre Rahoon
dulcemente cayendo donde mi opaco amante descansa
triste es su voz que me llama
tristemente llamándome cuando gris asciende la luna.
Amor escucha aún suave
cuán triste su voz siempre me llama
siempre sin respuesta
mientras la lluvia cae
ahora como entonces.
Oscuros también nuestros corazones
oh amor descansarán y se quedarán fríos
como su triste corazón descansa
bajo las ortigas que grises hace la luna
bajo la negra tierra
y la lluvia que murmura.


viernes, 15 de junio de 2007

Charles Baudelaire


UNA CARROÑA
Recuerdas el objeto que
vimos, mi alma,
Aquella hermosa mañana de estío tan apacible;
A la vuelta de un sendero, una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de guijarros,
Las piernas al aire, como una hembra lúbrica,
Ardiente y exudando los venenos,
Abría de una manera despreocupada y cínica
Su vientre lleno de exhalaciones.
El sol dardeaba sobre aquella podredumbre,
Como si fuera a cocerla a punto,
Y restituir centuplicado a la gran Natura,
Todo cuanto ella había juntado;
Y el cielo contemplaba la osamenta soberbia
Como una flor expandirse.
La pestilencia era tan fuerte, que sobre la hierba
Tú creíste desvanecerte.
Las moscas bordoneaban sobre ese vientre podrido,
Del que salían negros batallones
De larvas, que corrían cual un espeso líquido
A lo largo de aquellos vivientes harapos.
Todo aquello descendía, subía como una marea,
O se volcaba centelleando;
Hubiérase dicho que el cuerpo, inflado por un soplo indefinido,
Vivía multiplicándose.
Y este mundo producía una extraña música,
Como el agua corriente y el viento,
O el grano que un aechador con movimiento rítmico,
Agita y revuelve en su harnero.
Las formas se borraron y no fueron sino un sueño,
Un esbozo lento en concretarse,
Sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
Solamente para el recuerdo.
Detrás de las rocas una perra inquieta
Nos vigilaba con mirada airada,
Espiando el momento de recuperar del esqueleto
El trozo que ella había aflojado.
—Y sin embargo, tú serás semejante a esa basura,
A esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, sol de mi natura,
¡Tú, mi ángel y mi pasión!
¡Sí! así estarás, oh reina de las gracias,
Después de los últimos sacramentos,
Cuando vayas, bajo la hierba y las floraciones crasas,
A enmollecerte entre las osamentas.
¡Entonces, ¡oh mi belleza! Dile a la gusanera
Que te consumirán los besos,
Que yo he conservado la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos!

Pablo Neruda


Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

miércoles, 13 de junio de 2007

Eduardo Galeano

LA NOCHE 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
LA NOCHE 2
Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
LA NOCHE 3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
LA NOCHE 4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle. En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna. La luna tiene dos noches de edad. Yo, una.

lunes, 11 de junio de 2007

Alejandra Pizarnik


Un claro en un jardín oscuro o un pequeño espacio de luz entre hojas negras. Allí estoy yo, dueña de mis cuatro años, señora de los pájaros celestes y de los pájaros rojos. Al más hermoso le digo:

- Te voy a regalar a no sé quién.

- ¿Cómo sabés que le gustaré?- dice.

- Voy a regalarte.

- Nunca tendrás a quien regalarle un pájaro- dice el pájaro.

Julio Cortázar




Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca pero
no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.


octubre de 1967

domingo, 10 de junio de 2007

Mario Benedetti

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo

no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces

no te quedes conmigo.

jueves, 7 de junio de 2007

S.C.


OJOS OPACOS ME MIRAN.

SE AGRANDAN, SE ESTIRAN, SE DEFORMAN.

OPACA NIEBLA INVADIENDO LA TOTALIDAD DE MI CUERPO, MIS DEDOS, MIS PESTAÑAS, MIS TOBILLOS.

CADA PUNTO ALBO DE CERCA ME MIRA, ME RECONOCE.

LA NIEBLA A GRITOS.

LA INDIFERENCIA DE LA GENTE NORMAL QUE PARECE NO VERLA, UNO HABLANDO DE LA NIEBLA Y NADA, UNO SUFRIENDO LA PUNZANTE MIRADA DE LA NIEBLA. Y NADA.

COMO UN GATO BLANCO DESPEREZANDOSE, DESPERTANDOSE POR TODO EL CIELO, Y LOS PARQUES Y LAS HAMACAS.

VIVIENDO EN UNA NUBE Y NO SABERLO. Y NO VERLO.

DARSE CUENTA DE ESTA CEGUERA TAN NOCHE, NO PODER SENTIR A ESOS OJOS, A ESOS SECOS, OPACOS OJOS QUE NOS MIRAN Y NO PODER HACER NADA PARA ARRANCARNOS LOS PÁRPADOS NEGROS PORQUE NUESTRAS MANOS ATADAS NO RESPONDEN, SANGRAN.. SANGRAN PORQUE LAS SOGAS AJUSTAN Y LASTIMAN.

martes, 5 de junio de 2007

Juan Gelman


Un hombre deseaba violentamente a una mujer,

a unas cuantas personas no les parecía bien,

un hombre deseaba locamente volar,

a unas cuantas personas les parecía mal,

un hombre deseaba ardientemente la Revolución

y contra la opinión de la gendarmería

trepó sobre muros secos de lo debido, abrió el pecho

y sacándose los alrededores de su corazón,

agitaba violentamente a una mujer,

volaba locamente por el techo del mundo

y los pueblos ardían, las banderas.

Dylan Thomas


Oh hazme una máscara y un muro que me oculte de tus espías
de esos agudos ojos esmaltados y de las garras ostentosas
de la rebeldía y la violación en los viveros de mi rostro,
una mordaza de árbol, en silencio golpeado para cubrirme de los desnudos enemigos
hazme una lengua de bayoneta en esta oración indefensa,
vuelve mi boca flagrante y que sea una trompeta de mentiras soplada dulcemente,
dame las facciones de un tonto moldeado en vieja armadura y roble
para escudar el cerebro brillante y confundir a los indagadores,
y un dolor viudo manchado de lágrimas caído de las pestañas
para velar la belladona y hacer que adviertan los ojos secos
que otros traicionan las quejumbrosas mentiras de sus pérdidas
con los pliegues de la boca desnuda y la risa solapada.

Edgar Allan Poe


TU ALMA SE ENCONTRARÁ A SÍ MISMA SOLA
EN MEDIO DE LOS PENSAMIENTOS OSCUROS DE LA PIEDRA GRIS DE LA TUMBA
NADIE, EN TODA LA MULTITUD, ESPÍA
DENTRO DE TU HORA DE RETIRO

SÉ SILENCIOSO EN ESA SOLEDAD
QUE NO ES TRISTEZA DE AISLAMIENTO, PORQUE ENTONCES
LOS ESPÍRITUS DE LOS MUERTOS QUE ESTUVIERON
EN LA VIDA ANTES QUE TU, ESTÁN OTRA VEZ
EN LA MUERTE ALREDEDOR DE TÍ; Y SU VOLUNTAD
TE ECLIPSARA: QUEDATE QUIETO

LA NOCHE, AUNQUE CLARA, ARRUGARA LA FRENTE,
Y LAS ESTRELLAS NO MIRARAN HACIA ABAJO,
DESDE SUS ALTOS TRONOS EN EL CIELO,
CON LA LUZ COMO LA ESPERANZA DADA A LOS MORTALES

PERO SUS OJOS ROJOS, SIN RAYO,
PARA TU FATIGA PARECERÁN
COMO UNA QUEMAZÓN Y UNA FIEBRE
QUE SE PEGARIA A TU PARA SIEMPRE.

AHORA HAY PENSAMIENTOS QUE NO AHUYENTARÁS
AHORA HAY VISIONES QUE NUNCA SE DESVANECERÁN
DE TU ESPIRÍTU NO PASARÁN
JAMÁS, COMO GOTAS DE ROCÍO SOBRE LA HIERBA.

LA BRISA, LA RESPIRACIÓN DE DIOS, ESTA QUIETA
Y LA NIEBLA SOBRE LA COLINA
SOMBRÍA, SOMBRÍA, PERO ININTERRUMPIDA
ES UN SÍMBOLO Y UNA SEÑAL.
CÓMO SE CUELGA DE LOS ARBOLES, ¡UN MISTERIO DE MISTERIOS!!

Alejandra Pizarnik




ÉSTAS SON LAS VERSIONES QUE NOS PROPONE:
UN AGUJERO, UNA PARED QUE TIEMBLA...

domingo, 3 de junio de 2007

Pablo Picasso

Antonin Artaud


Los mostradores del cinc pasan por las cloacas,
la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana
nos revela una mujer desnuda.

En los odres de las sábanas hinchadas
en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican
.

El rostro obtuso de los techos
contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos
la vida es una pitanza profunda
.

Poeta, lo que te preocupa
nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca,
el vientre está bien.

Mira como se llenan los vasos
en los mostradores de la tierra
la vida está vacía,
la cabeza está lejos.

En alguna parte un poeta piensa.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande,
el mundo está atestado.

En cada aposento
el mundo tiembla,
la vida engendra algo
que asciende hacia los techos.

Un mazo de cartas flota en el aire
alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos
y de las pipas de la tarde.

En el ángulo oblicuo de los techos
de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos
de los sueños mal construidos.

Porque aquí se cuestiona la Vida
y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos
de la asamblea áerea.

El Verbo brota del sueño
como una flor o como un vaso

lleno de formas y de humos.

El vaso y el vientre chocan:
la vida es clara
en los cráneos vitrificados
.

El areópago ardiente de los poetas
se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.

La vida pasa por el pensamiento
del poeta melenudo.

Julio Cortázar


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Intrucciones para dar cuerda al reloj.

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos
dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles
despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de
sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume
del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo
anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va
corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo
está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


Juan Gelman


Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.

jueves, 17 de mayo de 2007

Julio Cortázar


La patria
Esta tierra sobre los ojos,este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,esta noche continua, esta distancia.Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,pobre sombra de país, lleno de vientos,de monumentos y espamentos,de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicandode babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,dónde el que come los asados y te tira los huesos.Malandras, cajetillas, señores y cafishos,diputados, tilingas de apellido compuesto,gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,contraflor al resto. Y qué carajo,si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureñaenvuelto en la bandera que nos legó Belgrano,mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate con su verde consuelo, lotería del pobre, y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursospara algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven un carnaval de negros,qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,en los ranchos que paran la mugre de la pampa,en las casas blanqueadas del silencio del norte,en las chapas de zinc donde el frío se frota,en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,tango, coraje, puños, viveza y elegancia.Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeadoen lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algosaldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,ser argentino es estar triste,ser argentino es estar lejos.Y no decir: mañana,porque ya basta con ser flojo ahora.Tapándome la cara(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)me acuerdo de una estrella en pleno campo,me acuerdo de un amanecer de puna,de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencosquemando un horizonte de bañados.Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus callescubiertas de carteles peronistas, te quierosin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,nada más que de lejos y amargado y de noche.


lunes, 2 de abril de 2007

Albert Camus


Yo sentía una naturaleza tal que mis necesidades físicas desplazaban a menudo mis sentimientos. Cuanto más reflexionaba, más cosas desconocidas y olvidadas sacaba de mi memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia.

Stephen Crane


En el desierto vi una criatura, desnudo, bestial, quien, agazapado sobre el suelo, sostenía su corazón en las manos, y comía de él. Dije: -¿Está bueno, amigo?- -Está amargo-amargo, - contestó; -pero me gusta porque es amargo y porque es mi corazón.

Joseph Conrad



" La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran... No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad -como la de uno mismo-, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno -tan alejado de la noche de los primeros tiempos- podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear. "